NUNTIUS

Desde los foros hasta las fronteras más lejanas, mensajeros incansables cabalgaban día y noche, llevando palabras que podían alzar ciudades o condenarlas al olvido.

En cada cruce de calzadas, en cada plaza, el rumor se transformaba en relato, y el relato en historia. Así viajaban las voces de Roma: entre pergaminos sellados, proclamas leídas al pueblo y susurros que cruzaban murallas.